Excerpt for Cronicas de Chico Pelon # 3 by Emari Valdicar, available in its entirety at Smashwords

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Crónicas de Chico Pelón

#3


de

Emari Valdicar



Smashwords edición

Todos los derechos reservados.

Copyright 2012 Emilio Cardona

Diseño de la portada por Cavan Cairo

Publicado el 9 de Enero de 2012


Notas de licencia:

Gracias por descargar este libro electrónico gratuito. Este libro no puede ser reproducido, copiado o distribuido en cualquier forma, sin el consentimiento por escrito del autor. Si te gusta este libro, por favor regrese a Smashwords.com para descubrir otras obras de este autor. Gracias por su apoyo.



Advertencia: Este libro está dirigido a los adultos. Tiene contenido sexual explícito y lenguaje soez.


***Gracias a mis amigos de FB: Armando Mena Cervantes, Jose Hernandez, Moonster Kei, y Victor Martinez que me ayudaron a traducir este capitulo. Muchos besos a todos!*****


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Capítulo Tres:

Alimentos y Vergasos



Pasaron los años y ahora estaba en la escuela secundaria, el primer año. Yo era un sabiondo, sí, difícil de creer lo sé, pero así era. Hacer la tarea durante el almuerzo, el uso de gafas de gruesos cristales, todo el rollo, ese era yo. Hacer otra cosa mas que estudiar no iba a suceder. Ya había aprendido la lección...


En la cafetería, me senté a solas, leyendo mis libros, haciendo caso omiso de los otros estudiantes que se burlaban de mí. Nunca miraba hacia arriba, odiaba cualquier confrontación, así que estaba feliz de ser un pez solitario. No recuerdo cómo sucedió, pero esta vez, miré hacia arriba. Era como si yo podía sentir los ojos de alguien en mí. Fue extraño. Y tenía la razón.


Este chico me estaba mirando, no el típico "que extraño es este" tipo de mirada. Él estaba interesado, como yo. Llevaba el corte de pelo normal, no llamativo, su ronda de ojos oscuros, y su barba bien recortada, eso dijo una cosa de el. Él si cuidaba de su cuerpo. Mi primera impresión, parecía tan maduro, como si estuviese en la universidad o algo así. A continuación, procedió a sonreír, una sonrisa diabólica. Ahora que la pienso bien, eso debería haber sido una bandera roja para mi, pero de alguna manera me atrajo. Le devolví la sonrisa. Y estas miradas entre nosotros continuaron durante varios días, y cuando nuestros ojos se encontraban, nadie más nos importaba. Solo existiamos los dos. A joder con el mundo.


Finalmente yo di el primer paso y le dije hola al pasar al lado de su mesa. La tarea ya no era una prioridad, mi futuro puesto en peligro por mi adicción a los chicos guapos. Al día siguiente, el chico vino a mi mesa y se sentó cinco sillas de distancia de donde siempre me sentaba, un lugar donde yo no podría ser notado. Pero de alguna manera este vaquero lindo lo hizo, y ahora estaba más cerca de mí. Termine mi barra de cereal de fresa, cuando me señaló con un gesto de la cabeza. "Ven y siéntate con nosotros, si quieres", me dijo. Una invitación al pecado. Sí, le dije, feliz de que ya no habría porque chaquetear!


Nuestra conversación, no la recuerdo, me gustaría poder decirte que le brillaban los ojos ... bla, bla, bla, bla, pero yo realmente no puedo recordar ese momento. Todo lo que sabía era que su nombre era Rodrigo y que decidimos a hablar después de la escuela. Lo espere en el estacionamiento de la escuela y cuando paso un tiempo, finalmente se mostró. Hablamos un rato y acordamos en ir a comer unas hamburguesas. Fuimos en su coche, yo ordene la comida más barata en el menú, él hizo lo mismo y el pagó. Después nos fuimos a un parque, y lo que sucedió después no me lo esperaba. De inmediato me ajusta mi asiento a una posición casi horizontal. Empezó a soplar un aire caliente de su boca sobre mi entrepierna. Cerré los ojos mientras el abrió los botones de mis pantalones. Su boca caliente tragó mi polla flácida, y pronto le instruyó que utilice una de sus manos para simular una paja. Sentí una ola de sangre venir a mi verga, y ahora si bien parada me apretó las manos sobre los asientos de cuero para sentir el éxtasis. Luego me sentí mal, pues Rodrigo ya tenía por lo menos 30 minutos con su cabeza que se sube y se baja y yo que no me vengo. Y con sus suaves labios acariciando mi verga, no lo iba a lograr. Así que tuve que darle una manita. Lo agarré por el pelo, y el con la boca abierta esperando mi leche, use mis manos para terminar el trabajo. Y pronto estuve chorreando mecos en su boca, y luego el me lamió por todos lados, devorando hasta la última gota de mi dulce jugo.


Pronto oí unos golpes en la ventana. Mierda! Me subí mis pantalones y esperaba con ansiedad mientras la ventana oscura del auto se bajaba. Era un oficial de policía! Si hubiera sido un par de minutos antes habría encontrado a Rodrigo con una gran cantidad de leche en la boca. Eso si hubiese sido gracioso. Él nos preguntó qué hacíamos allí y por supuesto que le mentimos. Mi corazón latía rápidamente! ¿Cómo iba a explicar esto a mis padres? Ir a la cárcel por una pinche mamada? Rodrigo me calmo y le dio al oficial su licencia de conducir y yo tuve mi identificacion de estudiante. El oficial nos dejó ir con una advertencia y se alejó del coche. Luego, llegamos a mi calle y le di un beso de buenas noches. El me abrió la puerta del auto y me acompañó hasta la puerta. Con otro beso nos despedimos. Que dulce fue! Uno de mis mejores recuerdos. Adiós a la masturbación.


Después de la primera cita, nuestros encuentros se convirtieron en un régimen diario. Después de la escuela, al conseguir algo de comer fuimos con su coche a un lugar para deslecharme. Un parque, lavado de autos, pues en cualquier lugar era buen lugar para una mamada. Las sesiones se hacían más largas, ya que yo quería pasar un buen rato también con la pija de el. Un día, Rodrigo sugirió que tratáramos el sesenta y nueve. 69? Yo nunca había oído de tal cosa. ¿Qué era eso? Yo estaba muy intrigado. Y a estas alturas ustedes deben saber que yo soy muy curioso. Así que tuve que darle una probadita. Los dos saltamos al asiento trasero de su BMW. Me demostró como era la posición y yo le seguí la onda. Pronto el asiento de atrás era una cabalgata de ruidos: sorbes, gemidos, jadeos y resoplidos. Las ventanas de pronto se nublaron y seguimos mamandonos hasta que ambos teníamos la boca llena de esperma. Estábamos extremadamente agotados, nos quedamos allí mirando el uno al otro, a sabiendas de que nomas no faltaba coger. Ya había visto una película porno. Así que yo sabía cómo era todo el rollo. Pero yo no estaba preparado, así que no iba a suceder esa noche. Yo era virgen en ese tiempo. Nadie me había penetrado aún. Y por lo que algunos de mis amigos me habían dicho, iba a doler. Tuve que pensarlo. ¿Estaba listo para ir al siguiente nivel en esta relación? Fue esta, incluso una relación? No habíamos hablado de estar juntos de forma exclusiva. Tal vez esto fue sólo unos momentos de diversión para él. Tendría que averiguarlo antes de que me entregara por completo a él ...


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Sobre el autor:

Emari Valdicar vive en Nueva York. Actualmente está trabajando en una historia de amor sobrenatural sobre hombres lobos y vampiros y también en una saga de fantasía erótica que viene en la primavera o verano de 2012.


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(Pages 1-6 show above.)